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¿Sueño o cansancio?

¿Sabían que tener sueño y estar cansado NO es lo mismo?… ¿Qué pensarían si les dijera que aprender a diferenciar estos dos estados puede cambiar radicalmente sus hábitos de sueño?

Solemos utilizar la palabra cansancio y sueño como si fueran sinónimos; un ejemplo de esto es la famosa frase de «estoy cansad@, me voy a dormir», como si el estar cansado equivaliera a tener sueño. Sin embargo, el estar cansado y el tener sueño son estados completamente diferentes que debemos aprender a identificar para saber cómo responder mejor a nuestras necesidades fisiológicas y, eventualmente, prevenir problemas de sueño. Entonces, ¿cómo definimos cada uno de estos estados?.

El cansancio o fatiga física hace referencia una «molestia ocasionada por un esfuerzo más o menos prolongado o por otras causas, y que en ocasiones produce alteraciones físicas [y mentales]» [1] cómo: pesadez en las diferentes extremidades (piernas, brazos), dolor físico, problemas de memoria y dificultades para concentrarse y tomar decisiones. Todas estas sensaciones afectan nuestro estado anímico, lo cual puede resultar en irritabilidad, ansiedad y depresión [2].

En contraste, tener sueño o estar somnoliento hace referencia a la necesidad inminente de dormir, lo cual dificulta mantenerse despierto. Aunque la somnolencia genera efectos parecidos a la fatiga (ej. problemas para concentrarse, tomar decisiones etc.), ésta resulta en impulsos incontrolables por dormir, los cuales pueden llegar a ser riesgosos [2]. Por ejemplo, si viendo T.V. nos encontramos somnolientos no pasará gran cosa, más allá de un dolor de cuello por mala postura. Sin embargo, si llegamos a experimentar somnolencia mientras conducimos o utilizamos maquinaria delicada, esto puede terminar en graves accidentes.

Por lo tanto, la principal diferencia entre estar somnoliento y cansado es que: el primero nos lleva a dormir y conciliar el sueño rápidamente (a veces de manera incontrolable). Mientras que el segundo, lo que requiere de nosotros es que descansemos física y/o mentalmente sin necesidad de dormir (ej. realizando actividades relajantes y placenteras). Entonces, ¿qué tiene todo esto que ver con nuestra calidad de sueño?.

Cuando estamos cansados y confundimos este estado con tener sueño, terminamos intentando dormir mientras que el cuerpo necesita descansar de otra manera. Así las cosas, ni dormimos, ni descansamos y sólo nos estresamos porque pensamos que tenemos problemas de sueño al no poder conciliarlo.

En resumen, saber diferenciar estos dos estados nos ayuda a conocernos mejor, responder a nuestras necesidades de manera adecuada y evita que nos creemos un problema que nunca existió.

¡Felices sueños!

Referencias

  • [1] Real Academia Española. (2019). Fatiga. Recuperado el 20 de abril de 2020 de https://dle.rae.es/fatiga

  • [2] Carney, C. E., & Manber, R. (2009). Quiet your mind and get to sleep: Solutions to insomnia for those with depression, anxiety, or chronic pain. Oakland, US.: New Harbinger Publications.


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